La madeleine de Proust

Pasó el tiempo y nunca recordé cómo era esa palabra. Me la había dicho Pauline, caminábamos en medio de la noche para regresar a casa y el frío santiaguino la transportó a cuando recién llegó a París. A esas alturas de la fiesta me hablaba mitad español y mitad francés, y yo mitad mexicano y mitad chileno; la comunicación no era la mejor.

anton

La madeleine de Proust

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Todos somos cuerpos que se tocan a ciegas

He cambiado los nombres por respeto a los involucrados, quienes tienen conocimiento de este escrito.


Con la llegada de La Copa, Tinder rompió récords de descarga. La moda terminó por invadir también a Matías, un muchacho tímido que solía enmascarar su incomodidad con humor.

No te burles, pero era la primera vez que hacía algo así.

No entiendo, ¿Sexo?

Con una extraña.

Ah, ya, ¿Y cómo Sigue leyendo

La primera vez que acosé a una mujer

No es secreto que cuando viví en Santiago me enamoré de un chileno. Al joven en cuestión lo vi un par de veces antes de tener una primera cita con él, que fue del cine a un barecito donde tomamos y vimos fútbol. Yo no caché ni una weá porque no soy aficionada, pero él sí, él era fan del equipo deportivo de la U[niversidad] de Chile.

Concretamos vernos de nuevo el sábado siguiente, jugaba La U contra La Calera y él tenía boletos. Pensé “meh, YOLO, el chileno me gusta y Sigue leyendo

Es posible que yo sea un poco como las personas mayores

Continuación de La finitud de tu palabra.

Quisiera empezar con “tú le eres al verano, a la cordillera, al mar, pero no a mí” y obligarme a completar un escrito de cuatro estaciones de la misma manera en la que me obligo a seguir una metodología antiquísima con complejo de moderna.

También quisiera hablarte de , lo haría si no lo considerara como una falta de respeto a estas alturas, pero tengo ganas de platicarte, encontraré la manera en los siguientes Sigue leyendo

Las revelaciones de la Pachamama

Las personas cambian todo el tiempo.

Me he portado un poco ermitaña desde que regresé a Tijuana, he estado atiborrada de pendientes y, meh, también muchos planes. Hay personas que no saben que ya llegué, oops.

Cambié, es cierto, desde que me fui no soy la misma persona y jamás lo voy a volver a ser. No he estado en mi zona de confort desde hace más de un año, las Sigue leyendo