Cuando te escriba esta carta

Al abrir los ojos sabré que estoy decidida, que correré a verte, que no podré más.

Recordaré la misiva, te habrá de llegar muy pronto. Saldré de casa y recorreré la ciudad para buscar los recuerdos que quiero llevarte, los que sé que tú extrañas. Regresaré en la tarde y prepararé la valija con lo poco que dejaste, lo tuyo y lo mío, la colocaré entonces lista al lado de la puerta; dormiré Sigue leyendo

Rebobinar.

El Principito, dijo después de que le interrumpí.

CaptureAdopté la maña de meter la mirada en los libros de los extraños en el metro, como una carroñera de textos, buscando en los encabezados en qué historias se sumergen esos ojos, aunque nunca me había atrevido a preguntar.

Pero este joven se reía y conmovía por la lectura, hacía irresistible querer saber.

El Principito es mi libro favorito, dije. Y lo demás sucedió en automático.

Pasaron los años, los viajes y las promesas. Dejamos que el mundo nos pervirtiera y se acabó la fe, se acabó el amor, quizá, subestimé su capacidad de crueldad.

El Principito, dijo después de que le interrumpí.

Meh, un libro para niños, mentí, me fui.

Mariana ojos de cielo, boca de mar.

Lo único que conocía de la ciudad eran los turistas, habían llegado muchos desde que terminaron las carreteras, hace dos años. Los demás vendedores la tildaban de tonta por no inflarle los precios a los güeritos —porque los norteños son “más difíciles”—, pero a ella la habían criado para algo mejor que ser ventajosa. Sigue leyendo

Caleidoscopio.

¿Te acuerdas cuando quemábamos cerillos en medio de la noche? Cuando nuestras carcajadas azotaban contra el suelo y levantaban polvo que hacía a las ranas croar, y las estrellas dibujaban oraciones en el cielo. Cuando nos besábamos en el callejón y hojas secas caían sobre mis hombros desnudos… Hace cuánto fue aquello…

Caminábamos agarrados del corazón, la luz de la luna iluminaba tus labios y rebotaba en tus ojos. Inocentemente quise encerrarte en ese recuerdo, pero eres Sigue leyendo