Carta abierta de una mala persona

A quien corresponda, seleccione la opción del paréntesis según sea el caso.

Te cuento que hoy hice un examen de conciencia, tardé un rato, no es una muy limpia. He estado pensando mucho en ti, en que (no nos hemos visto en varios años/ he estado distante/ no te he buscado), que de pronto tengo una semillita que quiere brotar y verte, pero germina otra más fuerte con motivos para postergar y abstenerme de tu grata compañía. La lata, la apatía, el miedo.

Recuerdo y no puedo evitar agachar la cabeza; (que un día te dije que hablabas demasiado y no me importabas/ que un día te dije que estaba obligada a quererte por sangre y no por convicción/ que un día te dije que no valías la pena tanta distancia/ que un día te dije cobarde de mierda/ que un día te negué un beso en la frente/ que un día te abriste a mí y mi rostro no tenía expresión/ que un día simplemente no llegué/ que un día te lastime y el dolor más puro se reflejó en tus ojos claros). Lo siento. Y la culpa me desgarra desde adentro. Te quiero. Lo siento.

Acepto que me daba (miedo/ ansiedad) verte porque yo no tengo junta mi mierda y tú (sí/ tampoco). Esa (similitud/ diferencia) tan íntima se sentía como una bomba de tiempo en mis manos, una catástrofe inminente que sabía que no podría controlar. Y moví mis piezas.

No tengo justificación, excusas sí. Cuando niña me prometí que no lastimaría a nadie y no he salido limpia. Podría empezar a contarte mis historias y platicarte sobre mis (demonios/  miedos), pero qué va, lo (hecho/ dicho), (hecho/ dicho) está. Siento tanta pena de pensar todo lo que (te/ me/ nos) pude haber ahorrado, toda la juventud de mi estupidez a flor de piel, toda mi inconsciencia.

Se me cierra la garganta al pensar en decirte adiós, se me inundan los ojos, me tiemblan las piernas, me abro la piel. Yo sé que nada de esto tiene sentido, estoy desesperada, estoy que me mata la culpa. ¿Cómo puedo pedirte que estés para mí cuando yo no lo he estado? No quiero apelar a tu compasión, déjame, me lo merezco. Hoy hablo y se trata de ti, no de mí. Déjame. Me lo merezco.

Es muy triste olvidar a un amigo. 

Para mí eres un punto y coma; una pausa breve, no definitiva. En mí siempre estarás (vivo/ viva/ presente), aunque no quieras verme. Perdón.

– Todo el azul del cielo, (Rosie/ Rosy).

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2 comentarios en “Carta abierta de una mala persona

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