Internet y la cosificación de las relaciones humanas

No quiero trillar más este tema con lo que es obvio, tampoco voy a referirme a este tiempo como “nueva era digital” como lo hace Merca 2.0, cof cof, porque no hay nada nuevo aquí. Hoy quiero pensar en la generación que le tocó llevar tareas en disquetes y la fiebre Pokemón, pero que ahora no suelta su Smartphone, esa que busca un one night stand desesperadamente.

Nos acostamos más con un teléfono en la mano que con un humano al lado, aceptémoslo. Aceptemos que es adictivo entrar cada tanto a ver qué hay de nuevo en las vidas de nuestros amigos o qué mensajes hay para nosotros, BTW, ese filtro te sienta muy bien.

Hemos encontrado voz en un espacio donde todos tenemos las mismas oportunidades de hablar, preguntar y acosar; un lugar donde se acortan las distancias y es muy práctico encontrar a cualquiera. Ah, pero como siempre ahí andamos mal utilizando las herramientas sustituyendo la comunicación de verdad.

Facebook, ah… Se convirtió en el principal canal de enfrentamiento en el instante en que alguien posteó un “verdaderos amigos contados con los dedos de las manos, no te dejan en las malas (feeling disppointed)” o “me chocan las personas que critican sin saber el esfuerzo de uno” o también “yo decido qué hacer con mi vida, ¡Malas vibras fuera!”

Genuinamente me encantan, siempre les doy un like por la alegría que me dan. Pero no, lo mío es más cargado a la indirecta con pretexto de alegoría, sí, alegoría, porque eso te permite terminar con algo más inteligente que un “tú sabes quién eres”. E irónicamente estoy cayendo en este juego ahora, porque tú sabes quién eres, LOL.

Y para facilitar tu popularidad, la plataforma te recomienda amigos basándose en tu lista de contactos, vale madres si los conoces en la vida real o no. Pero agregar extraños en Facebook es muy acosador, ¡Ya sé! Mejor conozco gente en Tinder.

Según Wikipedia, Tinder es una aplicación geosocial que permite a los usuarios comunicarse con otras personas en base a sus preferencias y concretar citas. Para las personas “old school” (o que vivan debajo de una piedra), persígnense antes de leer esto, por favor: Tinder es una aplicación para encontrar con quién coger; y me niego a pensar que exista un Millenial que no haya bajado esta app al menos por curiosidad o hablado con sus amigos al respecto, jeje.

Así te presentan perfiles de personas cercanas a tu perímetro y deslizas a la izquierda para rechazar o a la derecha para aceptar, justo como cuando seleccionas el corte más rojito o con menos grasa en el súper, idéntico. Si ambos especímenes se gustan, hacen match.

Una vez hecho contacto, se transportan a Whatsapp, escenario y tumba de los más apasionados romances y las más intensas amistades de la red. Escenario porque esta aplicación forma parte fundamental del “proceso moderno de socialización” y contacto con los demás; y tumba, porque un par de palomitas azules causan más drama que decirle a un chileno que no te gusta “31  minutos”. Una lata, a decir verdad.

Da gracias a que no han hecho una actualización para contar las veces que entras a leer y re-leer una conversación y negarte a borrarla porque aw, son recuerdos, wey. Me siento ridícula porque lo he hecho. Le debo el gran éxito que esta app tiene a que nos hemos vuelto amantes del small talk, queremos respuestas rápidas, al tiro, breves y fáciles de contestar.

Pero es en consecuencia de esa necesidad de rápida respuesta que  es normal creer que las cosas más ínfimas y menos personales son mejores, ya nadie quiere enamorarse, al menos nadie con sentido común. Sentido común, qué expresión más subjetiva, yo no tengo de eso.

Lo más triste de todo es la depreciación que han sufrido las cosas bien dichas, la escritura a puño y letra y la voz frente a un post. El goce sobre estampar la última palabra en una discusión ya no existe, ya no es victorioso, sino vergonzoso; recibir un “visto” en señal de que no vales una respuesta, ni siquiera un “ok”, es humillante… Duele e indigna, sí, mas la verdad es dura, pero es más dura la verdura.

Prácticamente es imposible saber de alguien si no tienes redes sociales. A veces quisiera desconectarme de todo, pero no puedo y aquí estoy, escribiendo en un blog, alimentando esta pútrida burbuja comunicacional malinterpretada y desechable donde me quejo del sistema, pero no soy capaz de abandonarlo. Meh.

Sensual. Se dice de los gustos y placeres de los sentidos, de las cosas que los incitan o satisfacen y de las personas aficionadas a ellos.

Sensual. Se dice de los gustos y placeres de los sentidos, de las cosas que los incitan o satisfacen y de las personas aficionadas a ellos.

Ya por último, y como no me gusta hablar a lo imbécil, recopilé algunas estadísticas del 2015 Latin America Digital Future in Focus, publicado por comScore (si quieres ver el reporte 2014 y si necesitas reggaetón, dale aquí):

  • ¡Felicidades, Brasil! Eres el que menos vida social tienes con más horas de uso en Internet de LatAm (no te agüites, México, tú quedas en segundo lugar, bebé).
  • Ahí la llevamos, hermanos latinos, visitando principalmente servicios, redes sociales y entretenimiento 😉 (¿Noticias y tareas? ¡Bullsh*t!).
  • México lindo y querido, ¡Enhorabuena! Eres el más fappeador de la red con el mayor consumo de videos en la región (Chile, tú quedas en segundo, shiquito, por eso nos llevamos tan bien; Argentina, ahí la llevas, mi amor).
  • Bien, Puerto Rico, el más fiel a Steve Jobs.
  • México, no esperaba menos de ti, el que más portales noticiosos ve, qué hipster.
  • La actividad en Twitter, Facebook e Instagram creció en 147% en el último año, how fancy.
  • No vamos en primer lugar, pero bien, LatAm, tenemos un promedio de 28.3 minutos de duración por visita.

Esto es un círculo vicioso.

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2 comentarios en “Internet y la cosificación de las relaciones humanas

  1. Totalmente cierto, lamentablemente o afortunadamente los smartphones y las redes sociales facilitan el flujo de información de diversos lugares lo cual es super práctico porque ya no ves sólo lo que te vende la tele/gobierno; el uso es bueno pero tampoco hay que abusar, es muy triste ya no ver niños jugando con tazos/trompos/canicas… a donde vamos a parar.
    BTW te amo haha, soy tu fiél seguidor.

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