¿Por qué el tiempo pasa cada vez más rápido?

Es una de las señales del fin de los tiempos.

— ¿Acepta dólares?
— Eh… Sí.
— Excelente, voy a la estación Vicuña Mackenna.
— Ya. Señorita, en cuanto pueda vaya a cambiar esos billetes a pesos, porque luego no se los van a recibir.
— Sí, es que justo llegué hoy y no tengo plata en mi BIP, traigo solo una luca para el colectivo, pero veo que no están pasando.
— Es que hoy día es feriado, señorita.
— Ah, ya, con razón.
— ¿Colombiana?
— Mexicana.
— Ah, mire, no le encontré el acento mexicano, suena un poco más neutro.

Y tuve que explicar, como muchas veces, que soy de una región distinta a donde hacen las teleseries, que en mi país el acento puede cambiar de una ciudad a otra. Siguió platicando, regularmente le sigo la onda a los taxistas porque me imagino que ha de ser aburrido manejar todo el día, especialmente en feriado: Sí, sí, es verdad que comemos harto picante; 21, vengo de práctica; sí, ya había estado antes, me gusta Chile… Y de pronto:

— ¿Usted es católica? — por la forma en que lo preguntó pude notar que él no lo era.
— No.
— Ah… ¿Tiene religión?
— No.
— Pero al menos cree en algo, ¿No?
— Efectivamente, sí.
— Vea cómo las cosas están cambiando, cómo La Tierra está teniendo movimientos en todas partes, fíjese en las señales, cosas muy fuertes vienen pronto. ¿Ha notado cómo el tiempo pasa cada vez más rápido? Cuando yo era pendejo —que en algunos países como Chile y Argentina, pendejo es el equivalente a chamaco creo, LOL— me rendían más los días, parecían eternos. Pero mire, esa es una de las señales del fin de los tiempos, nunca es tarde para acercarse a Dios y para… ¡Ah! Ya llegamos, señorita, justo al frente está Vicuña Mackenna.
— Ya, gracias. El taxímetro marca menos, pero solo tengo un billete de 5, así está bien, que tenga buen día.
— También usted, Dios la bendiga.

Los atraigo siempre, parece que tengo en la frente un letrero que dice: “Si usted es religioso, cuestione mi estilo de vida y hábleme de por qué me tengo que reivindicar antes de saber mi nombre”. Sé que lo hacen de buena fe para convertir y salvar almas, pero la mía no tiene remedio, es ingobernable. Mi mortalidad no te comprende, Señor.

Pero me dejó pensando: Cómo estaba en la estación esperando, cómo había viajado y estudiado, después vuelto a Tijuana y estudiado de nuevo, terminado el simposium y regresado otra vez al fin del mundo, cómo ya fueron más de tres meses de ese día. Qué rápido corrió el tiempo, mi generación de la universidad se está graduando y ya pasaron 8 años desde que Britney Spears se rapó, WTF.

Este es uno de esos temas que no dejan dormir bien, pensar en la finitud de tu existencia humana y no tener injerencia en el paso del tiempo, el desgaste de las cosas, de las personas, del propio. ¿No te aterra pensar que todo se acelera cada vez más?

Que se siente más corto comer tacos durante media hora (efímero edén), que escuchar a Arjona por 3 minutos (eterno suplicio), es relativo; que la resonancia de Schumann, que la localización de los sucesos físicos, tanto en el tiempo como en el espacio, son relativos al estado de movimiento del observador, que teorías apocalípticas De mi pequeña búsqueda—y sin meterme en temas que no manejo del todo—, encontré dos explicaciones que me dan más sentido:

I. Apreciamos nuestra línea de vida por acontecimientos puntuales

La primer guitarra que te regalaron, cuando tu mamá te hizo regresar a la tienda lo que tomaste sin permiso, tu primer beso, la muerte cercana, la vez que te esforzaste muchísimo y reprobaste, la borrachera en la casa de Pablo, cuando te casaste, cuando se graduó tu hijo de la secundaria… La vida se resume en acontecimientos específicos ubicados en tu línea de tiempo.

Seguro no recuerdas todas las veces que has comido cereal o hablado por compromiso sobre el clima y cómo ha cambiado, tampoco de la vez que solo había barquillos en la heladería o cuando se le terminó la tinta a tu pluma; por esta razón, en retrospectiva parece que el tiempo ha pasado tan rápido, porque no puedes recordar absolutamente todo lo que has hecho.

Piensa también en la tremenda capacidad de sorpresa que tenías cuando niño consecuencia del constante contacto con información nueva. Ahora, dependiendo de cuánto te hayas dejado pervertir por el mundo es lo afectada que tienes esa capacidad; por lo tanto, de pequeño generaste más recuerdos puntuales, pero al adquirir colmillo (a.k.a. envejecer) y acostumbrarte a determinados eventos, pareciera que se ha agilizado el tiempo, pues ahora tienes más experiencias banales.

¿Entonces necesito más recuerdos puntuales para alentar el tiempo? No, o tal vez, cómo vas a saber si solo tienes una vida y no dos para comparar, además, tan cabrón es el tiempo, que entre mejor la pasas, más vuela.

linearosie

II. Entre más envejeces, menos te pesa un día

Así como la belleza, la apreciación del tiempo está sujeta a los lentes de la persona que lo ve.

Imagina que estás jugando un videojuego donde de inicio te dan 3 vidas, pero conforme vas subiendo de nivel, acumulas más y más hasta que tienes 50; en este punto te pesará menos perder una que cuando recién comenzaste a jugar, exactamente pasa lo mismo con envejecer.

Así, cuando tienes 4, 2 años es el 50% de tu vida, pero a los 20 solo es el 10%, y cada vez irá bajando más de porcentaje, ¿Cómo ha pasado el tiempo, no?

La fracción cada vez es más pequeña.

Imagina cómo con cada segundo se fraccionan tus años

Frustrante el suave equilibrio en el que pende tu realidad, dependiente siempre de la decisión ajena… Frustrante tener preguntas y no conseguir respuestas.

No solo las propiedades se devalúan, amigos, también los años. Por más que intentes capturar más recuerdos o pasarlo bien o mal para prolongar los días, el tiempo seguirá su ritmo y te hará más viejo. Lo único que queda es apreciar el presente mientras puedas y a las personas que tienes en él, porque en esta tierra no está la vida eterna, a veces ellos se van, pero un día será tu turno. YOLO.


Sí, en México es tradición estrellar la cara del cumpleañero en el pastel

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Septiembre 9:

Nací el día que mi mamá cumplió 24 años, hoy cumple 46; es la segunda ocasión que no puedo pasarlo con ella y quizá no sea la última. Ella me enseñó a esforzarme y ganarme las cosas, por eso estoy aquí; a pesar de que le duele que a veces me vaya, me empuja hacia afuera, cree en mí más que cualquier persona, más que yo.

Mi madre es tan alburera que tiene un árbol de miembrillos y prepara sopa de verguras, es tan letrada que debería obtener un Nobel en composición de insultos para conductor, es tan cariñosa que nos hace cosquillas como si tuviéramos 4 años, es tan poderosa que con una mirada me hace saber que ya valí madres, es tan linda que cuando puede hace servicio comunitario así por nomás… Y yo soy tan afortunada de tenerla en mi línea de vida, a la mujer más bonita de esta tierra y al que la lastime le parto su madre.

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