Rebobinar.

El Principito, dijo después de que le interrumpí.

CaptureAdopté la maña de meter la mirada en los libros de los extraños en el metro, como una carroñera de textos, buscando en los encabezados en qué historias se sumergen esos ojos, aunque nunca me había atrevido a preguntar.

Pero este joven se reía y conmovía por la lectura, hacía irresistible querer saber.

El Principito es mi libro favorito, dije. Y lo demás sucedió en automático.

Pasaron los años, los viajes y las promesas. Dejamos que el mundo nos pervirtiera y se acabó la fe, se acabó el amor, quizá, subestimé su capacidad de crueldad.

El Principito, dijo después de que le interrumpí.

Meh, un libro para niños, mentí, me fui.

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