La madeleine de Proust

Pasó el tiempo y nunca recordé cómo era esa palabra. Me la había dicho Pauline, caminábamos en medio de la noche para regresar a casa y el frío santiaguino la transportó a cuando recién llegó a París. A esas alturas de la fiesta me hablaba mitad español y mitad francés, y yo mitad mexicano y mitad chileno; la comunicación no era la mejor.

anton

La madeleine de Proust

Sigue leyendo

Cordero en una caja

Continuación de Es posible que yo sea un poco como las personas mayores.

Tú le eres al otoño, a la cordillera, al mar, pero no a mí. Te veré caminando sobre las hojas rotas y la calle mojada, la luz de la luna rebotará en tu cabello, esta es la estación de Sigue leyendo

La sinopsis vespertina

Sé que me escuchas del otro lado de la puerta, que estas recostada en la cama con la luz apagada y la mirada perdida en alguna de tus paredes lisas. Está bien, no contestes, pero escúchame: Lamento tu existencia; no la Sigue leyendo

Todos somos cuerpos que se tocan a ciegas

He cambiado los nombres por respeto a los involucrados, quienes tienen conocimiento de este escrito.


Con la llegada de La Copa, Tinder rompió récords de descarga. La moda terminó por invadir también a Matías, un muchacho tímido que solía enmascarar su incomodidad con humor.

No te burles, pero era la primera vez que hacía algo así.

No entiendo, ¿Sexo?

Con una extraña.

Ah, ya, ¿Y cómo Sigue leyendo